jueves, 10 de diciembre de 2015

Llega un día...

Llega un día
en que la mano percibe los límites de la página
y siente que las sombras de las letras que escribe
saltan del papel.
Detrás de esas sombras,
pasa entonces a escribir en los cuerpos repartidos por el mundo,
en un brazo extendido,
en una copa vacía,en los restos de algo.
Pero llega otro día
en que la mano siente que todo el cuerpo devora
furtiva y precozmente
el oscuro aliento de los signos.
Ha llegado para ella el momento
de escribir en el aire,
de conformarse casi con su gesto.
Pero el aire también es insaciable
y sus límites son oblicuamente estrechos.
La mano emprende entonces su último cambio:
pasa humildemente
a escribir sobre ella misma.
Roberto Juarroz

miércoles, 8 de julio de 2015

A ustedes

A ustedes llamo e invoco,
corrientes de vida:
no me olviden en las curvas
y meandros de sus rutas secretas,
yo, que las he visto tendido aquí en el puente,
mirando más allá de los árboles que parecen
de Navidad por el
          cielo de estrellas que brilla entre las hojas.
Corrientes de vida, no me olviden,
corrientes de estrellas, Vía Láctea, corrientes
de viento, corrientes de olor,
corrientes de hojas escupidas
de pronto por el día caliente,
corrientes de hormigas, corrientes de musgo y líquenes
sobre las rocas,
corrientes de pensamiento, que me acercan y me alejan
de mis amores, corrientes y remolinos de río Cauca,
no me olviden,
llévenme y tráiganme como un traje prestado
que la brisa hace sensual y hermoso.

Víctor Gaviria.

domingo, 10 de mayo de 2015

Amor a mi madre

El principio del mundo fue en tu vientre,

en él supe por vez primera de la tierra en su girar milenario.

El principio de los tiempos fue en tu sangre,
en mi ombligo,
vestigio,
nudo estrecho,
huella honda de la cercanía de dos corazones.

Al principio fue tu luz espesa
mi primera casa
y el alborozo de tu corazón
mi primera compañía.

Antes que el mar, la nube o la montaña,
antes, al principio, fui en tu vientre.

Juan Vásquez

domingo, 22 de febrero de 2015

Alguien se salva por escuchar al ruiseñor

Digamos que una tarde
El ruiseñor cantó
Sobre esta piedra
Porque al tocarla
El tiempo no nos hiere
No todo es tuyo olvido
Algo nos queda
Entre ruinas pienso
Que nunca será polvo
Quien vio su vuelo
O escuchó su canto.

(Giovanni Quessep, en cien poemas colombianos, 2011, una antología de la editorial Luna Libros)

viernes, 16 de enero de 2015

Matan a joven que amenazó con suicidarse

Esteban Arbeláez, un joven de 23 años de edad, fue dado de baja por un miembro de las Autoridades Morales Armadas (AMA) cuando parecía que intentaba acabar con su vida lanzándose de un séptimo piso. “El joven miraba desde el balcón mientras apagaba un cigarrillo, por su determinación para tirar la colilla pudimos asegurarnos de que se iba a matar y no podíamos permitirlo, fue cuando abrimos fuego”, declaró el portavoz de AMA. “El (Esteban) venía hace días caminando despacio y cabisbajo, como buscando monedas sin querer trabajar por ellas”, comentó uno de los vecinos del edificio que prefirió mantener su nombre en reserva. Este es el cuarto operativo exitoso, de los seis desplegados por AMA durante este mes, para matar a jóvenes sospechosos de cometer suicidio, en los otros dos operativos los jóvenes pudieron escapar con vida y aún son buscados. El portavoz del movimiento político y militar aseguró que no escatimarán en esfuerzos para seguir cumpliendo con su labor.

miércoles, 14 de agosto de 2013

Cuando el epílogo fue un premio

La semana pasada terminé de leer Esta historia de Alessandro Baricco. Llegó justo cuando estaba pensando sin descanso sobre el propósito de una vida. Al terminar el libro concluí, con seguridad, lo mismo que otros cuando han pensado sobre lo mismo: basta tener un propósito, cualquiera, para que la vida pierda peso y gane levedad. Pero ojo, no hablo de la levedad como aquello carente de importancia, sino como la sonrisa presente hasta en las tareas más tediosas. Pueden ser varios, pequeños y continuos propósitos que nos llevan de un día a otro, como volutas de humo convirtiéndose en algodones,  acariciando nuestra piel cuando pasan. ¡Aligerar la vida es el propósito de los propósitos!, incluso cuando no llegan a cumplirse. 

Sigue en http://elovilloferoz.blogspot.com/2013/08/cuando-el-epilogo-fue-un-premio.html

(Este es un pedazo de un escrito en un nuevo blog en el que participo con otros dos amigos, bienvenidos)

martes, 25 de junio de 2013

Cosas de papá

«—¿Adónde te lo llevas? —había preguntado mamá.

Cosas de hombres, había contestado Libero Parri, y a partir de ese momento Ultimo tampoco se había hecho más preguntas, porque si tienes cinco años y tu padre te lleva con él, de esa manera, eres feliz y punto. Por eso había correteado detrás de él hasta el cruce para Rabello. Lo había hecho sin saber que en un sinfín de ocasiones, ya de mayor, volvería a ver esa imagen, precisamente ésa: la silueta maciza de su padre, caminando a grandes pasos por delante de él, contra el vuelo de la niebla matinal, sin darse vuelta nunca, ni para esperarlo ni para verificar que todavía estaba allí. En esa severidad, y en esa ausencia total de dudas, residía todo lo que su padre le había enseñado del hecho de ser padres: que se trata de caminar, sin darse vuelta nunca. Caminar con el paso largo de los adultos, sin piedad, pero un paso límpido y regular, para que tu hijo pueda comprenderlo y permanecer pegado al mismo, a pesar de su paso de niño. Y hacerlo sin darse la vuelta nunca, si es que uno tiene fuerzas para hacerlo: para que él sepa que no se perderá, y que caminar juntos es un destino del que no es necesario dudar en ningún momento, ya que está escrito en la tierra. »


Alessandro Baricco , Esta historia, Anagrama, p.30-31